Preparación DELE B2
Muestras de práctica B2
El DELE B2 examina argumentación en las cuatro pruebas. Ya puede explorar la edición inicial B2-0001: ocho PDF, audio de la auditiva y una tarea de lectura interactiva. Revisión experta y audio de escritura pendientes. Hay un recorrido de muestra de una tarea por prueba detrás de cuenta.
Pruebas oficiales
Lectura, auditiva, escritura y oral
- Lectura70 min · 4 tareas · 36 ítems
- Auditiva40 min · 5 tareas · 30 ítems
- Escritura80 min · 2 tareas
- Oral20 + 20 min · 3 tareas
B2-0001 · Edición inicial
Primer cuaderno B2 · 8 PDF
Cuatro pruebas, claves comentadas, audio de la auditiva, guion y guía con modelos de escritura. Estructura, extensiones y claves comprobadas automáticamente; revisión experta pendiente. Esta edición inicial no sustituye la entrega final anunciada.
La Prueba 2 incluye audio reproducible de las Tareas 1–5 (mismo acceso que los PDF). La tarea 1 de escritura sigue pidiendo que un docente lea el guion de la guía.
Ver biblioteca B2Prueba 2 · Audio · B2-0001
Escucha las Tareas 1–5
Grabaciones del cuaderno. Mismo acceso que los PDF (Nivel B, 25 €). El audio corto de la muestra no sustituye estas pistas.
Comprobando acceso al audio…
Prueba 2 · Comprensión auditiva
Prueba 3 · Expresión e interacción escritas
Prueba 4 · Expresión e interacción orales
Clave comentada · Prueba 1
Clave comentada · Prueba 2
Guion docente · Prueba 2
Guía de uso, modelos y guion de escritura
Prueba 1 · Tarea 1 · 6 preguntas
La biblioteca que salió del edificio
Tarea gratuita del cuaderno B2-0001. Lea el texto y marque una opción por pregunta. El PDF contiene las cuatro tareas de lectura: 36 ítems en 70 minutos.
Cuando la biblioteca de Valdemora anunció que prestaría herramientas además de libros, algunos vecinos pensaron que se trataba de una campaña publicitaria. Su directora, Inés Roldán, había recibido una propuesta de una asociación del barrio: muchas personas compraban un taladro para utilizarlo apenas unos minutos al año. Compartirlo parecía razonable, aunque nadie sabía si una institución cultural debía ocuparse de ese servicio. El ayuntamiento autorizó una experiencia de seis meses sin aumentar el presupuesto habitual.
Para ponerla en marcha, se recurrió a donaciones y se reservó una pequeña habitación que antes servía de almacén. Sin embargo, aceptar cualquier objeto habría sido un error. Un equipo de voluntarios comprobó el estado de cada herramienta y rechazó aquellas cuya reparación resultaba demasiado costosa. La biblioteca no pretendía convertirse en un depósito de aparatos estropeados. Cada usuario debía asistir a una breve sesión de seguridad antes de llevarse material a casa.
Los primeros resultados obligaron a revisar las previsiones. Las herramientas de jardinería tuvieron poca demanda, mientras que las máquinas de coser acumulaban reservas. La diferencia no respondía únicamente al precio: un taller organizado por dos vecinas había despertado el interés por arreglar ropa. A partir de entonces, el equipo dejó de decidir las compras por intuición y empezó a registrar las solicitudes que no podía atender. Ese registro permitió justificar nuevas incorporaciones sin depender de las preferencias personales de quienes gestionaban el proyecto.
También surgieron dificultades. Hubo retrasos en las devoluciones y algunos socios se quejaron de que siempre encontraban los mismos objetos ocupados. En lugar de imponer una multa, la biblioteca limitó temporalmente las reservas de quienes devolvían tarde el material. La medida redujo los retrasos, pero no resolvió la falta de existencias. Por eso se acordó colaborar con otra biblioteca cercana: los catálogos seguirían separados, aunque sería posible recoger allí una herramienta que no estuviera disponible en Valdemora.
Al terminar el período de prueba, el número de préstamos de libros no había descendido, como temían algunos trabajadores. Además, una parte de las personas que acudieron por una herramienta acabó participando en actividades culturales. Inés evita presentar estos datos como una demostración de que cualquier biblioteca deba copiar el modelo. Considera que el éxito depende de escuchar las necesidades locales y de disponer de tiempo para supervisar el servicio. Compartir objetos, insiste, puede abrir una puerta hacia la cultura, siempre que esa puerta no absorba los recursos que permiten mantener abiertas todas las demás. El siguiente paso será evaluar los costes reales de mantenimiento antes de ampliar el catálogo.
Cada DELE tiene un formato propio. Las tareas y puntuaciones de B1 no se aplican automáticamente a otros niveles. Material independiente, no afiliado al Instituto Cervantes.